
Digamos que he tenido suerte con el profe de lengua que tenido, aunque los epítetos sean algo y para mí nada. Le dejo este poema sobretodo porque el también es poeta, y os dejo la portada de su libro: Adolescencia II: Poemas Hormonados.
Un toque de guitarra
y comenzamos.
Cierto día Jose María,
feliz como un guiri
con una sandía, saltó pensando
que una hora antes comería.
A la clase llegó cierto...
desconocido.
Con aspecto joven, y con
su querida y cuidada
barba, y lo peor...
¡UN LIBRO DE LENGUA!
Después de dos trimestres,
o sea, seis meses, las clases
son amenas, excepto cuando
nos visita la Edad Media.
¡No estamos hartos de
Manrique y el Arcipreste!
¡Qué va!
Y luego el Mio Cid...
¡No tenía yo ganas de
partirle las patas al
Babieca ese!
¡Maldito Rodrigo Díaz de Vivar!
Para terminar, solo querer
dar más gracias que
los chistes malos que cuenta.
Manolo, nunca nos olvides.
Y Jose, Pablo y yo, un
Puti Club te recomendamos,
y de fiesta mucho nos riamos.

